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El rol estratégico de las vitaminas en la industria alimentaria argentina

De la fortificación obligatoria al desarrollo de alimentos con valor agregado

Las vitaminas son micronutrientes esenciales para el organismo, pero su importancia también se extiende al desarrollo y la producción industrial de alimentos.

En algunas categorías, su incorporación responde a políticas públicas y requisitos regulatorios destinados a prevenir deficiencias nutricionales. En otras, permite desarrollar productos con perfiles específicos y mayor valor agregado, alineados con consumidores que buscan alternativas funcionales, fortificadas o adaptadas a distintas necesidades alimentarias.

Desde los lácteos y las harinas hasta las bebidas, los alimentos de origen vegetal y la nutrición animal, las premezclas vitamínicas ocupan un lugar cada vez más relevante. Sin embargo, para obtener los resultados esperados, no alcanza con incorporar una vitamina a la formulación: es necesario analizar su estabilidad, solubilidad, biodisponibilidad y comportamiento durante el procesamiento.

Vitaminas A y D en la industria láctea

Las vitaminas A y D son liposolubles, es decir, se encuentran asociadas a la fracción grasa de los alimentos.

Durante la elaboración de leches y productos lácteos con contenido reducido de grasa, parte de estas vitaminas puede disminuir como consecuencia del proceso de separación. Por este motivo, según el tipo de producto y su formulación, pueden incorporarse vitaminas A y D para restituir o enriquecer su perfil nutricional.

Para facilitar una distribución uniforme, es posible utilizar emulsiones líquidas dispersables en agua o premezclas en polvo elaboradas con soportes adecuados. La elección depende del producto final y de las condiciones del proceso, como la pasteurización, la homogeneización o el secado por atomización.

Además de lograr una buena dispersión, es necesario considerar que estas vitaminas pueden verse afectadas por la exposición al oxígeno, la luz y las temperaturas elevadas.

Harinas enriquecidas: una aplicación regulada en Argentina

Uno de los ejemplos más representativos de fortificación obligatoria en el país es la harina de trigo destinada al consumo en el mercado interno.

La Ley 25.630 establece su enriquecimiento con:

  • Hierro.
  • Ácido fólico o vitamina B9.
  • Tiamina o vitamina B1.
  • Riboflavina o vitamina B2.
  • Niacina o vitamina B3.

El objetivo de esta medida es contribuir a la prevención de anemias y malformaciones del tubo neural. La obligación alcanza tanto a la harina destinada al consumo directo como a la utilizada en productos elaborados, con las excepciones contempladas por la normativa.

Su aplicación repercute en una amplia variedad de productos, entre ellos panes, pastas, galletitas y premezclas. Para la industria molinera, esto requiere núcleos vitamínico-minerales que permitan una dosificación precisa, una distribución homogénea y una estabilidad adecuada durante el almacenamiento y la elaboración.

Vitaminas en bebidas, jugos y aguas saborizadas

En el segmento de bebidas, las vitaminas pueden cumplir funciones nutricionales y, en determinados casos, tecnológicas.

La vitamina C o ácido ascórbico es una de las más utilizadas. Además de permitir el desarrollo de productos fortificados, puede actuar como antioxidante y ayudar a proteger ciertas características del alimento frente a procesos de oxidación.

Las vitaminas del complejo B, por su parte, suelen incorporarse en bebidas energizantes, isotónicas y otras propuestas funcionales. Al ser hidrosolubles, pueden adaptarse bien a matrices acuosas, aunque su selección debe contemplar variables como el pH, la exposición a la luz, los tratamientos térmicos y el perfil sensorial.

Una formulación técnicamente correcta debe asegurar que los nutrientes se mantengan estables no solamente durante la producción, sino también a lo largo de la vida útil declarada del producto.

Conservar no significa solamente agregar un ingrediente

La vida útil de un alimento es el resultado de múltiples factores. La elección del conservante debe integrarse con las buenas prácticas de elaboración, el control de las materias primas, la higiene, el proceso térmico, el envase y las condiciones de almacenamiento.

Por eso, definir una estrategia de conservación requiere comprender la matriz alimentaria y evaluar cómo interactúa cada ingrediente dentro del producto.

Alimentos de origen vegetal: oportunidades de fortificación

El crecimiento de las bebidas vegetales y de los alimentos que buscan funcionar como alternativas a los lácteos abrió nuevas oportunidades para el uso de vitaminas.

Nutrientes como las vitaminas B12 y D pueden incorporarse para mejorar el perfil nutricional de estos productos y acercarlo, según el objetivo de la formulación, al de las categorías que buscan reemplazar.

El Código Alimentario Argentino reconoce actualmente la categoría “preparado vegetal bebible” y admite la adición de otras sustancias alimenticias, aunque esto no significa que todos estos productos deban contener obligatoriamente B12 o vitamina D.

En este segmento resulta especialmente importante evaluar la interacción de las vitaminas con proteínas vegetales, minerales, grasas y otros ingredientes presentes en la matriz.

Nutrición animal y alimentos para mascotas

Las vitaminas también son fundamentales en la elaboración de alimentos balanceados, productos húmedos, snacks y dietas especiales para animales.

En estas aplicaciones, las premezclas deben aportar una combinación equilibrada de micronutrientes y resistir procesos exigentes, como la extrusión, el secado y el almacenamiento prolongado.

La temperatura, la humedad y la interacción entre ingredientes pueden ocasionar pérdidas. Por eso, la formulación debe contemplar la concentración inicial y las posibles variaciones que se produzcan hasta el momento del consumo.

Vitaminas liposolubles e hidrosolubles: ¿qué cambia en la formulación?

Las vitaminas pueden dividirse en dos grandes grupos:

TipoPrincipales ejemplosFormatos habitualesFactores críticos
LiposolublesA, D3, E y KAceites, emulsiones y polvos encapsuladosLuz, oxígeno, temperatura y correcta dispersión en la matriz
HidrosolublesComplejo B y vitamina CPolvos cristalinos y premezclas microgranuladasHumedad, pH, tratamientos térmicos y posibles pérdidas durante el proceso

Esta clasificación condiciona la forma de incorporación y el comportamiento de cada nutriente. Una vitamina soluble en grasa no se distribuirá de la misma manera que una soluble en agua, ni presentará la misma sensibilidad frente al procesamiento.

Una solución para cada proceso productivo

La incorporación de vitaminas puede responder a una exigencia normativa, a la restitución de nutrientes afectados durante el procesamiento o al desarrollo de un alimento con características funcionales.

En todos los casos, el resultado depende de una formulación adecuada. La matriz alimentaria, el proceso productivo, las condiciones de almacenamiento, el envase y la vida útil esperada determinan qué vitamina utilizar, en qué presentación y en qué concentración.

En Quark acompañamos a la industria en la selección de ingredientes y soluciones adaptadas a las necesidades de cada desarrollo.

¿Estás trabajando en un alimento fortificado o necesitás mejorar su perfil nutricional? Contactanos para analizar la alternativa más adecuada para tu formulación.

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